A medida que se fue
presentando el siglo XXI, se puede contemplar los últimos cien años como una
época de cambios. Han existido cambios importantes en la agricultura, en la
industria, en el transporte y en las comunicaciones. Paralelamente a estos
importantes desarrollos, se han presentado cambios en las enfermedades y en la
salud en general.
A comienzos del siglo XX, las enfermedades más
peligrosas estaban provocadas por el contacto con virus y bacterias. A nivel
individual, las personas tenían escasa responsabilidad en la prevención de las
enfermedades, ya que el contacto con los microorganismos resultaba
prácticamente imposible de evitar. Hoy en día, las enfermedades y los
trastornos más importantes se producen como resultado de los comportamientos
individuales, como resultado de los comportamientos inadecuados.
La salud mental tiene una importancia fundamental en
el bienestar personal, las relaciones familiares y el éxito en las
contribuciones a la sociedad. Se relaciona con el desarrollo de las sociedades
y los países. La mala salud mental y la pobreza interactúan en un ciclo
negativo: la mala salud mental supone una traba a la capacidad de aprender y de
ocuparse productivamente de la propia economía; por su parte, la pobreza
aumenta el riesgo de contraer trastornos mentales y reduce la capacidad de la
gente de obtener acceso a los servicios de salud.
El aumento de las enfermedades mentales en el mundo ha
sido tan acelerado en los últimos diez años que actualmente uno de cada cuatro
males crónicos en el mundo son psiquiátricos. La depresión es una enfermedad
frecuente en todo el mundo, y se calcula que afecta a unos 350 millones de
personas. La depresión es distinta de las variaciones habituales del estado de
ánimo y de las respuestas emocionales breves a los problemas de la vida
cotidiana. Puede convertirse en un problema de salud serio, especialmente
cuando es de larga duración e intensidad moderada a grave, y puede causar gran
sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares. En el
peor de los casos puede llevar al suicidio, que es la causa de aproximadamente
un millón de muertes anuales.
La depresión se integra en el conglomerado
de trastornos mentales que cada día cobran mayor importancia y se estima que en
2020 será la segunda causa de años vida saludable perdidos a escala mundial y
la primera en países desarrollados. La depresión se caracteriza por un estado
de tristeza profunda y una pérdida de interés o placer que perduran durante al
menos dos semanas y que están presentes la mayor parte del día.
En México se han llevado a cabo algunos
estudios epidemiológicos para estimar la prevalencia de trastornos mentales,
incluidos los trastornos y episodios depresivos, identificando el proceso de
búsqueda de ayuda.
El
número de personas afectadas y la discapacidad asociada a la depresión destaca
la importancia de abordar este trastorno en la atención primaria. Es necesario
cambiar las políticas, y los sistemas de prestación de servicios a fin de
garantizar que se asigne a las necesidades y las preocupaciones en materia de
salud mental el grado de prioridad necesario para reducir la carga asociada a
este trastorno.
Los trastornos mentales tienen un fuerte impacto sobre
la vida de los individuos, la familia y la sociedad en su conjunto. Se calcula que
más de 20% de la población mundial padecerá algún trastorno afectivo que
requiera tratamiento médico en algún momento de su vida.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud,
más de de 350 millones de personas en el planeta experimentan algún trastorno
psiquiátrico y éstas representan ya hasta 12% de los individuos afectados por
cualquier tipo de enfermedad. Los padecimientos mentales afectan hasta 28% de
los años vividos por una persona, ya que inhiben de manera importante la
capacidad productiva y el desenvolvimiento social de quienes lo padecen.
El proceso de transición epidemiológica, representado
por la disminución en las tasas de mortalidad, el aumento en la esperanza de
vida, la disminución en la tasa de fecundidad y el aumento de las enfermedades
crónicas, ha caracterizado al ámbito de la salud en México en los últimos años.
En México, uno de cada cinco mexicanos ha
experimentado algún tipo de trastorno mental, pero únicamente el 25% de esa
población ha recibito atención psiquiátrica. Una persona que es afectada por
algún trastorno mental tarda entre cuatro y 20 años en buscar atención médica.
Los trastornos neuropsiquiátricos ocupan el quinto lugar como carga de
enfermedad, que considera indicadores de muerte prematura y días vividos con
discapacidad. Según Frenk y colaboradores, cuatro de las diez enfermedades más
discapacitantes son neuropsiquiátricas: esquizofrenia, depresión, trastorno
obsesivo-compulsivo y alcoholismo.
La dimensión y características de las enfermedades
mentales no son ampliamente conocidas y es difícil, aún ahora, encontrar
estadísticas confiables sobre la epidemiología, así como sobre el impacto en el
bienestar de la población. En México, entre las principales quince causas de pérdida de vida saludable (AVISA),
se encuentran las enfermedades psiquiátricas y neurológicas que representan en
conjunto el 18%del total de AVISA, seis de ellas están relacionadas de alguna
manera con los trastornos mentales y las adicciones, como los homicidios y
violencia, accidentes de vehículos de motor, enfermedad cerebro vascular,
cirrosis hepática, demencias, consumo de alcohol y trastornos depresivos. La
depresión por sí sola afecta al 17% de la población con problemas mentales,
seguida de las enfermedades que llevan a generar lesiones auto infringidas, con
un 16%, enfermedad de Alzheimer y demencias con un 13%, la dependencia al
alcohol representa el 12%, la epilepsia el 9%, la psicosis un 7%, la farmacodependencia
y estrés postraumático representan el 5% cada uno de ellos y el 16% corresponde
a otros padecimientos mentales.
En México el trastorno depresivo ocupa el primer lugar
en la perdida de años vida saludable ya
que el 6.4% de población lo padece, los trastornos relacionados por el consumo
de alcohol ocupan el noveno lugar (2.5%) y la esquizofrenia el décimo (2.1%).
La depresión es más frecuente en las mujeres que en
los hombres en todas las entidades federativas. Los estados que reportaron
mayores prevalencias entre la población masculina son Jalisco, Veracruz,
Tabasco, Colima y Sinaloa. En el caso de las mujeres, resaltan los estados de
Hidalgo, Jalisco, México, Sinaloa, Aguascalientes, Guanajuato y Zacatecas.
La depresión es uno de los factores más relacionados
con la conducta suicida, siendo ésta el resultado de la confluencia de un gran
número de situaciones y factores que se combinan entre sí para generar un
abanico que iría desde la simple ideación pasajera hasta el suicidio consumado.
Las variables que intervienen en la producción de la conducta suicida son
muchas, e incluyen factores biológicos, así como variables sociodemográficas,
psiquiátricas y psicosociales.
La transición demográfica y social que vive
constantemente México hace evidente que el problema va a incrementarse
rápidamente y por lo tanto también los retos en la atención ya que se tendrán
que buscar la excelencia en el tratamiento y mejores formas de organización de
los servicios de salud mental.





La salud mental es un tema por el que nos debemos de ocupar todos. Asistir con un profesional de la salud para una revisión periódica no está de más, pues las enfermedades mentales pueden pasar desapercibidas y pueden ocasionar muchos problemas e incluso te pueden llevar a la muerte. ¡Una mente sana hace que la vida sea maravillosa!
ResponderBorrarGracias por tu comentario Vane!!!
BorrarEs evidente que los problemas mentales han aumentado, lo que me parece alarmante es que nuestro sistema de salud no este preparado para enfrentar esta situación. Las necesidades en salud de la población han cambiado, sin embargo el sistema de salud parece estático. Los salubritas tendrán que poner sus ojos en este panorama.
ResponderBorrarGracias por tu comentario Ceci!!!
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